Cuatro mujeres que conocieron a Salomón

Cuando la Biblia es tu libro preferido no puedes dejar de escribir sobre sus historias. Después de la publicación de “Apreciadas” por Verbo Vivo, Patricia Adrianzén, mi editora, propuso que continuáramos con la serie de: Mujeres Valiosas.

Para la segunda entrega me fui al Antiguo Testamento. Tenía muchas ganas de escribir sobre la reina de Saba, este personaje misterioso que viaja desde el sur hasta Jerusalén para conocer al rey Salomón. Luego, me intrigó hablar de la novia de Cantar de los Cantares y aprender de ella. Y ya que andábamos en esa época, ¿por qué no hablar de la mujer virtuosa de Proverbios? ¿Y qué de los consejos de la madre de Lemuel?

Como escribí en la introducción: «Admirar implica ver y considerar con estima especial a una persona. En el fondo, me parece que todos los seres humanos buscamos la aprobación de los demás. Ansiamos escuchar de los labios de quienes amamos unas palabras de gratitud o de asombro.

Por lo tanto, para sentirnos admiradas, las mujeres nos vestimos de cierta manera o acudimos al salón de belleza con la esperanza de que, al dejar el recinto, nuestro nuevo peinado o manicure provoquen fascinación. Sin embargo, más allá de las características físicas que pudiéramos conseguir al bajar de peso o lucir un vestido extraordinario, la admiración que perdura es aquella que surge de lo interno.

Veamos y aprendamos de cuatro mujeres que fueron admiradas por aquellos que las rodearon. ¿Qué vieron los demás en ellas? ¿Qué hicieron para recibir halagos y alabanzas? Desarrollemos las cualidades de estas mujeres para poder ser admiradas».

De una lectora: «En diciembre vinieron de a Verazcurz y compré Admiradas. Ya terminé de leer el libro y realmente me gustó mucho; la narración me pareció realista y quisiera adquirir otro título».

¿Ya lo leíste?

Para Oaxaca, con amor

No estoy muy segura de cuándo me enamoré de Oaxaca, pero así fue. Recuerdo que la primera vez viajé con mi familia (todavía era soltera), durante el mes de diciembre. Me quedé fascinada con la Noche de Rábanos, toda una tradición. En la segunda ocasión quise experimentar la Guelaguetza, así que viajé con mi mamá en julio.

Monte Albán. Su gastronomía. El arte. Todo conspiraba una historia que surgió de un personaje que escribí para otra novela (una que nunca vio la luz y sigue en los archivos del pasado). En aquella “otra historia”, Leo era el primo de la protagonista y estaba enamorado de una mujer oaxaqueña. Y jamás olvidaré que una de mis mentoras me dijo: «Me gustó la historia de X (de la novela que no ha visto aún la luz), pero me fascinó Margarita. Quiero saber más de ella».

Entonces no tuve más remedio. Comencé a escribir de la primera visita de Leo y de ahí me encaminé a una de las ciudades mágicas de México. ¿Y por qué Donají? Siempre me han gustado las leyendas que marcan las distintas ciudades y esta era una de ellas.

Agradezco mucho que la historia hizo lo que yo deseaba: robar una sonrisa de los oaxaqueños.

Una linda amiga escribió: «Solo para decirte que Donají me encantó. Tardé un poco en empezar a leerlo y, en verdad, te digo que una vez que lo inicié no quería soltarlo. Es una historia muy bonita y el mensaje es hermosísimo. Ahora quiero volver a leerlo para saborearlo lentamente. También me gustaría compartirlo con un par de amigas».

De la pluma de una oaxaqueña: «He terminado de leer Donají. Me lo obsequiaron hace poco por mi cumpleaños y supongo que fue debido a mi eterno enamoramiento de mis raíces oaxaqueñas.

Simplemente me fascinó. Cada página me permitió contemplar nuevamente el impecable cielo de Oaxaca, la magia de Monte Albán y la riqueza de nuestras tradiciones. Desde las primeras líneas me transporté de inmediato a mi tierra.

A diferencia de la protagonista, soy una oaxaqueña de piel blanca a quien casi nadie cree originaria de allá, y que además lleva profundamente arraigado en el corazón el recuerdo y el cariño de un paisano suyo.

Agradezco sinceramente las reflexiones que tu escritura despertó en mí, especialmente en tiempos en los que la fe, a veces, parece desvanecerse. Considero que es una obra entrañable y valiosa, que recomendaré ampliamente dentro de la asociación de oaxaqueños.

Actualmente radico en la Ciudad de México, consecuencia de los sueños y el esfuerzo de un impecable oaxaqueño, mi padre, quien luchó por salir adelante y construir nuevas oportunidades para su familia.

Suelo escribir con frecuencia, aunque en este momento me encuentro absorbida por las exigencias del trabajo de oficina. Por eso, este libro llegó a mi vida en el momento justo y encontró un lugar permanente en mi corazón. Nuevamente, muchas gracias por compartir una historia tan hermosa y significativa».

Gracias, Oaxaca, por insipirarnos.

Ser amada y amar

Escribí en mi mente el capítulo 1 del libro Apreciadas, que originalmente fue un pequeño librito llamado “Ser amada y amar” en una noche. No me había pasado con anterioridad, pero esa noche sucedió.

Me vino una idea y le di vueltas toda la noche de modo que por la mañana tenía muy claro el bosquejo del capítulo e incluso los pasajes que mencionaría. ¿Lo más importante? Quería llegar y tocar el corazón de todas las mujeres, pero principalmente de aquellas que no se sentían dignas de recibir amor, ya que yo era una de ellas.

Me enfoqué en la historia de la mujer adúltera, inspirada por un libro de T.D. Jakes (Mujer, eres libre) y uno de Emerson Eggerichs (Amor y respeto). A este primer capítulo le siguieron otros tres, sobre otras tres mujeres que se encontraron con Jesús y recibieron el amor, la sanidad y la ayuda que no esperaban recibir.

Y de ese modo, publiqué mi primer libro para la serie de Ediciones Verbo Vivo llamada “Mujeres valiosas.”  

Pero ese primer capítulo, siempre será un recuerdo inolvidable de una noche en vela, pero no por la ansiedad y el insomnio, sino por un momento de soledad, de sanidad y de creatividad en el que escribí, en mi mente, un mensaje de esperanza para todas aquellas que pensamos que no merecemos el perdón o una segunda oportunidad.

Y ese capítulo concluye así:

«Me emociona esta historia. Anhelo conocer a esta mujer adúltera para darle un abrazo y decirle gracias. Porque en su dolor, vi reflejado mi propio dolor. En su vergüenza, comprendí mi propia vergüenza. En su fe, anhelé la misma fe. En su encuentro con Jesús, he encontrado también a Jesús.

Y las buenas noticias siguen. Cuando aceptamos el amor de Dios y amamos, cosechamos con mayor abundancia. Nos deshacemos de las máscaras y nos topamos con la sorpresa de que los demás nos aceptan tal como somos. Dejamos a un lado los vicios que parchan nuestra soledad y descubrimos que no estamos solas pues Jesús siempre está allí. Evitamos la actividad frenética y encontramos en nuestros tiempos de sosiego la dicha de relaciones personales profundas y los momentos a solas con Dios.

La vida no es perfecta. En la vida hay sufrimiento. Somos producto de nuestras propias malas decisiones. Pero hay esperanza, pues existe una palabra llamada gracia. ¿Qué es lo que las mujeres deseamos? ¿Qué es lo que necesitamos? A Jesús».

Palomas que vuelan

Palomas fue mi primer libro con más circulación, además de ser una novela para adultos y que tocaba la ficción bíblica. Seguramente hubo cosas que pude haber hecho mejor, pero agradezco a quienes se tomaron el tiempo para darme en su momento palabras de ánimo, sobre todo porque las necesitaba.

Un tío al que respeto como un experto bíblico y literario escribió: «Hola Keila: Hace dos días acabé tu libro. Me gustó mucho, tu narrativa es dinámica y tienes mucho ingenio para entretejer datos de la época. De seguro hubo varias horas de investigación detrás del libro.

También tuviste excelentes tácticas para tocar los momentos “íntimos” que otros autores exagerarían como “escenas fuertes” (para vender su película o su libro), pero que indudablemente son datos reales y relativos a la época a que pertenece la narración y que no podían dejarse fuera. Terminaste tocando Oseas, ¿piensas escribir de él?, ¿sería el segundo de una trilogía? … Adelante, sigue usando tus dones».

Y de la pluma de una querida amiga: «Me ha encantado lo mucho que has trabajado el trasfondo histórico. Has prestado atención a todos los detalles, desde la construcción hasta el maquillaje. Al cerrar el libro, tenía la sensación de haberme sumergido plenamente en la cultura de la época. Puedo decirte sin exagerar que nunca volveré a leer la historia de Jonás de la misma manera.

Estoy fascinada con las secuencias de batallas y navegación… Has sabido dar en la clave realista… No termina todo perfecto (pero has permitido lo suficiente de final feliz para que los lectores suspiremos con satisfacción).

Los personajes están muy logrados – para mi gusto, sobre todo Tahu-sin y Jonás. Me hubiera gustado ver más del mundo interior de Zuú en la segunda parte, pero veo que tenías que enfocarte más en otros para impulsar la narrativa. Me ha fascinado la oración de Jonás desde el vientre del pez, mezclada con sus pensamientos y su lógica. Me has hecho ver la lógica de su oración y cómo podría haber encajado con sus sentimientos y circunstancias.

Ha sido una delicia leerte, y sólo tengo que conseguir tus otros libros. ¿Cómo mejorar? Escribe y reescribe hasta que el texto se mueva e impulse al lector con su propia fuerza y fluidez. Profundiza en el ser humano. Atrévete a experimentar pero sobre todo sé tú misma. Valora y respeta el poder que tienes entre manos, un poder derivado de un talento que se te ha concedido».

Gracias a todos los que leen mis libros y se toman el tiempo de compartir.

Cuarenta cuentos

Durante varios años escribí cuentos breves que se distribuían en varias iglesias al finalizar la Escuela Dominical. El personaje más recordado fue Taco Chef, pero también estudié sobre varios animales y los enfoqué a un valor.

De este esfuerzo, expandí, preparé y trabajé los cuarenta cuentos que Paty Adrianzén gentilmente accedió a publicar en un libro bellamente ilustrado, impreso a color y actividades lúdicas para maestros de escuela o iglesia.

Algunos comentarios de los lectores:

«Hemos terminado de hacer devocionales familiares con el libro de Zoo-rpréndete y los niños están maravillados, sin embargo, están pidiendo constantemente la segunda parte porque están fascinados y recuerdan a todos los personajes. (Tienes que oír su versión del rap de kiko mapache). Incluso en el kinder del más pequeño de mis hijos me pidieron que les contará un cuento y adivina… usé a Kiko Mapache, lo cual resultó de mucho impacto para los niños,. También hicimos una liga de básquetbol infantil en la colonia para evangelizar y cada miércoles compartimos una valor y adivina… exacto usamos Zoo-rpréndete y algunos padres preguntaron por el libro». F. V.

Por si no sabes quién es Kiko Mapache, es un chico curioso que olvidó lavar su comida. En el libro sugiero trabajar la inteligencia musical y preparar un rap con esta letra:

Kiko Mapache

Es muy aseado.

Lava su comida

Por ser bien abusado.

Kiko Mapache

Una vez se enfermó,

Pues comió una rana

Que nunca lavó.

Estos cuarenta cuentos me trajeron muchas bellas enseñanzas y diversión. Y no todos terminan en final feliz, pues no todos los animales escuchan razones. Pero así son las fábulas, ¿cierto?