Señor, escucha mi voz por la mañana; cada mañana llevo a ti mis peticiones y quedo a la espera. Salmos 5:3 (NTV)
En español usamos la expresión «en espera» o «a la espera» para mostrar que estamos expectantes de que suceda algo mejor de lo que pedimos. Esta frase bien ilustra lo que sucedió en 1940 en el orfanato en Egipto que dirigía la estadounidense Lillian Trasher. Debido a la Segunda Guerra Mundial, la comida faltaba para sus 900 huérfanos, así que Trasher convocó a veinticuatro horas de oración.
Al día siguiente, Lillian recibió un telegrama del embajador americano. Un barco de la Cruz Roja que se dirigía a Grecia había sido desviado a Alejandría. Debido al riesgo de ser atacado, se ordenó a la tripulación que tirara todo por la borda. Sin embargo, un marinero escocés, cuya madre oraba por el orfanato de Lillian, pidió que todo se entregara a la misionera.
Ese día, ella recibió 2600 vestidos, 1900 suéteres, 110 toallas, 700 latas de leche en polvo, 1200 sacos de arroz y mucho más. ¡Dios proveyó en abundancia! David nos enseña a orar con la misma fe que demostraron Lillian y los niños. Uno ora, luego espera, pues Dios, en su amor inagotable, responde más allá de nuestro entendimiento.
Cada mañana y cada noche vayamos ante el trono divino y derramemos nuestro corazón delante del Rey. Luego, quedemos a la espera. Dios, seguramente responderá, y como termina el salmo 5, nos bendecirá y nos rodeará con su escudo de amor. Si Él cuida de huérfanos, viudas y cada hija suya, también cuidará de ti, de mí y de aquellos que lo aman.
Señor, quedo a la espera. Sé que me oirás.
TOMADO DE UN AÑO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Déjame oír
Déjame oír Porque a veces estoy cansada, muy cansada… No me hables de ti ni de tus experiencias, déjame oír de mi Jesús No me pongas cantos que empiecen con “yo”, déjame oír de mi Jesús No me des libros de autoayuda, déjame oír de mi Jesús No me repitas los dogmas cristianos, déjame oír…
La gotera
En alguna época de mi vida me sentí doña-perfecta-todo-bajo-control. Pero ahora, como madre y esposa, he perdido el control y me he visto a mí misma de un modo más objetivo. En otras palabras, soy una gotera. Un proverbio dice que una esposa que se queja y busca pleitos es tan molesta como una gotera…
Envejeciendo con gracia
Lo aprendí de Phyllis Cox
Todo Beethoven necesita una Anna Holtz
Basado en la película: Copying Beethoven. ¿Por qué? 1. Porque el artista es difícil. La mejor frase de la película dice: “Soy una persona difícil, pero me consuela saber que Dios me hizo así”. Aunque parece sencillo traer música en la cabeza todo el día, más bien pienso que puede volverse una pesadilla. Algunos traen…
Secretos
No siempre puedo hablar de lo que siento. ¿No te sucede lo mismo? Tú lloras y yo hago lo posible por entender qué es lo que quieres. ¿Hambre? ¿Cansancio? ¿Calor? ¿Frío? ¿Incomodidad? ¿Enfermedad? Anhelo que llegue el día que hables para que me digas con palabras cuál es tu molestia.
Pero reconozco que aún cuando…
Salsa picante
Quizá nos gusta que todo lo dulce tenga un poco de reto o aventura. Tal vez nos hemos acostumbrado a que todo éxito trae consigo un poco de dolor. Lo cierto es que para llegar al dulce debes «soportar» un poco de picante primero.
