Este libro fue muy especial por diversas razones, pero la más importante está en lo que deja en los lectores. Comparto una reseña: Tercer siglo. Cártago. Persecución. Ésta es la historia de un padre y sus dos hijas, sus luchas, secretos, dudas y amenazas en 250 A.D., la época de San Cipriano. Ésta es laContinue reading “Ocurrió en el año 250 A.D.”
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Cuando necesitas un abrazo
Este ha sido uno de los libros más difíciles que he tenido que escribir, pero tenía que hacerlo. Este extracto resume el tema. «Viví la experiencia de una persona muy cercana a mí que tardó muchos años en aceptar que había sido víctima de abuso sexual en su niñez. Calló durante mucho tiempo ese eventoContinue reading “Cuando necesitas un abrazo”
Palomas que vuelan
Palomas fue mi primer libro con más circulación, además de ser una novela para adultos y que tocaba la ficción bíblica. Seguramente hubo cosas que pude haber hecho mejor, pero agradezco a quienes se tomaron el tiempo para darme en su momento palabras de ánimo, sobre todo porque las necesitaba. Un tío al que respetoContinue reading “Palomas que vuelan”
Cuarenta cuentos
Durante varios años escribí cuentos breves que se distribuían en varias iglesias al finalizar la Escuela Dominical. El personaje más recordado fue Taco Chef, pero también estudié sobre varios animales y los enfoqué a un valor. De este esfuerzo, expandí, preparé y trabajé los cuarenta cuentos que Paty Adrianzén gentilmente accedió a publicar en unContinue reading “Cuarenta cuentos”
Abundante fruto
La Sagrada Familia es el lugar más visitado en España y con justa razón. La masiva construcción fue concebida por Gaudí, quien se inspiró en la tradición de las catedrales góticas y bizantinas, así como en la naturaleza que rodea Barcelona. Deseaba expresar a través de cada detalle el mensaje del Evangelio.
Uno de esos detalles que llaman la atención son las torres. Al principio parecen tener deformaciones, pero una segunda inspección nos mostrará que están repletas de frutos. Las torres son, en cierta manera, canastos de fruta. ¿Qué representan? ¿La belleza de la creación? ¿Una buena cosecha?
Algunos interpretan las nueve torres como el fruto del Espíritu. En Gálatas 5:19 leemos que «la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio».
El apóstol Pablo habló de nueve virtudes que solo Dios puede lograr en medio de un corazón hostil y egoísta por naturaleza. ¿Pudo acaso añadir uno más? Quizá. Pero, si bien estas características no son las únicas, ni son exclusivas de este pasaje, nos dan una amplia gama de cualidades que distinguen a un seguidor de Jesús.
Cuando el Espíritu Santo mora en nuestros corazones, nos ayuda a amar a nuestros enemigos, a gozarnos en medio de las pruebas, a sentir paz en medio de la tormenta, a mostrar paciencia con los que son más lentos, a ser gentiles con los débiles, a tratar con bondad a los ancianos, a cumplir con fidelidad nuestros votos matrimoniales, a humillarnos en vez de pavonearnos, y a controlar nuestra ira.
Cuando enseñamos esto a los niños, a veces dibujamos un canasto con nueve frutos. Sin embargo, me encanta la creatividad de Gaudí. No puso un fruto por torre, sino racimos de uvas, de granadas, de plátanos sobre cada torre. Mostró de ese modo, la abundancia que caracteriza al Dios Trino.
En mi vida no solo hay una manzana de amor para compartir con mis hijos. ¡Al contrario! Cuando tomo una manzana de amor y se la doy a mi hija, me doy cuenta que tengo otra para mi hijo, y una más para mi esposo, y una más para mi vecina, y una más para mi jefe, y una más para mi alumno más distraído.
En otras palabras, el fruto es tan abundante que rinde y sobra en cada situación, en cada evento y en cada minuto. Disfrutemos esta clase de fruto, compartamos esta clase de fruto, usemos esta clase de fruto. ¡Es abundante!
