El deber combinado con amor.
Author Archives: keilaochoa
Como un girasol
Así es, de la misma manera que puedes identificar un árbol por su fruto, puedes identificar a la gente por sus acciones. Mateo 7:20 (NTV)
A mi hija le encantan los girasoles, la alegría del verano. No solo le gusta cómo rotan mirando al sol, sino que admira su tamaño, que va de entre dos y tres metros, y sus pétalos de color amarillo. Pero ¿sabías que no solo sirven como adorno? Son más que flores bonitas. Cuando se secan y parecen morir, nos regalan sus semillas como alimento, su aceite como combustible y sus raíces para limpiar la tierra de metales.
Quizá por eso Jesús terminó su sermón en el monte recordándonos que no es bueno juzgar a los demás. Las apariencias engañan fácilmente pues, aunque muchos lucen los pétalos del supuesto éxito, no producen frutos, es decir, no benefician a los demás. ¿Cómo entonces saber quién es quién?
Así como identificas un manzano por sus manzanas y una higuera por sus higos, identificamos a la gente por sus acciones. Y hay básicamente dos acciones que importan, y que Jesús explica en la última parte de su discurso. Están los que escuchan su enseñanza y la siguen, y los que oyen sus instrucciones, pero no obedecen.
Cuando escuchamos y no obedecemos, somos como árboles malos, sin fruto y utilidad. En otras palabras, somos espinas que jamás producirán uvas. Sin embargo, la obediencia producirá la evidencia de que seguimos a Dios y bendecirá a otros. Cuando la gente nos «pruebe» verá en nosotras el resultado del amor, la paciencia, la bondad y mucho más. Por lo tanto, el día de hoy, seamos girasoles que sigamos a nuestro Sol de justicia en obediencia.
Señor, quiero obedecer tus mandatos y dar así fruto.
La noche oscura del alma
¿Has experimentado la noche oscura del alma de la que escribió San Juan de la Cruz?
Por lo general comienza con un despertar a la necesidad que nos embarga; nos recuerda que estamos vacíos y lo que consumimos no nos está llenando.
Tu historia cuenta
«La eternidad lleva las marcas de nuestro presente», escribió James K. A. Smith. Imagina el tapiz de historias en el cielo, como un piso de mosaicos interminables, o una colcha tapizada de pequeños cuadros que cubre toda la tierra, o como las estrellas del cielo (imagen totalmente bíblica).
Tu historia allá seguirá contándose. Quizá tú la compartas en cada banquete o mientras atiendes a los asuntos del Rey en los cielos nuevos y tierra nueva. Tal vez nos sentaremos a tomar el café, el té o una nueva bebida para intercambiar anécdotas.
¿Será que las cicatrices aún las llevaremos presentes y serán la introducción a historias redimidas, sanadas y convertidas en un bien para bendecir a los demás?
El sonido de la música
Ignoro la cantidad de veces que vi la película The Sound of Music (La novicia rebelde) durante mi infancia y adolescencia. No puedo negar que me enamoré de la música, y después de la historia. Me tomó unos años captar las pequeñas lecciones en cada canción, como el atesorar nuestras cosas favoritas que son más recuerdos que objetos, el amor por la patria traducido en una pequeña flor y la posibilidad de escalar cada montaña hasta alcanzar tu sueño.
Entonces leí la verdadero historia de la familia Von Trapp y, como suele suceder, mis ojos se abrieron a los altos y bajos de la vida real. Conocí a la verdadera María y su historia me conmovió. Si bien algunas cosas son como en la película como sus travesuras en el convento, las cortinas convertidas en ropa de juego, su talento musical, algunas diferencias me parecen importantes.
