¿A tu manera?

Hace poco leí en una noticia que una anciana trató de restaurar una pintura de Ecce Homo en un santuario de Borja, Zaragoza, España. Su intento fracasó. En lugar de un Cristo mirando hacia arriba, con facciones definidas y una corona de espinas, la anciana pintó prácticamente un dibujo infantil con un rostro deforme, cabello espinado y boca borrosa. Los curadores se infartaron. La mujer había destruido una obra maestra por hacerlo a su manera.

Del mismo modo, los seres humanos nos empeñamos con echar a perder la obra maestra que Dios hizo al crearnos. El pecado ha empañado esa imagen para siempre pero ese sello divino sigue en cada uno de nosotros. Aún más, si confiamos por fe en Jesús y creemos que Él es Dios y nuestro Salvador, Dios comienza a hacer la obra perfecta de restauración en la pintura de nuestra alma.

Amistades que cambiaron al mundo

Cuando uno se acerca a un cumpleaños o al fin de un ciclo, por alguna razón nos gusta hacer un recuento de vida y quizá te ha pasado, como a mí, que piensas en tus amigos, los que todavía conservas y los que, de alguna manera, has perdido por la distancia geográfica o los desacuerdos. 

¿Qué tipos de amistades has experimentado o cuáles te gustaría tener? Veamos lo que las amistades pueden lograr.

¿Lo has experimentado?

Cuando personas de excelencia se acercan a ti y te ofrecen su amistad, sin pedir nada a cambio, es inmerecido.

Cuando se ponchó la llanta de tu auto y un alma caritativa se detiene a ayudarte, es oportuno.

Cuando conoces un alma gemela con quien compartes fe e intereses, es sorprendente.

Cuando recibes la hospitalidad de tu familia y parece que el tiempo no ha pasado, es abundante.

Cuando trabajas hombro con hombro con maravillosas personas para crear un evento espectacular, es emocionante.

Cuando escuchas muchas voces cantar, es impresionante.

Todas estas son características de la gracia. Pero la mayor de todas es:

Cuando reconoces que no vales nada y que aún así Dios te busca, eso es amor.

¿Lo has experimentado?

Uno de mis himnos favoritos

compartirles en este post este clásico por Jean Sibelius en mis propias palabras y en prosa.
Canción al Alma
Alma mía, quieta, tranquila, el Señor está de tu lado. Soporta con paciencia los dolores, trajines y sinsabores de la vida. Deja que Dios sea quien ordene y provea, pues en cada cambio de tu vida, Él permanece fiel. Tranquila, mi alma, que tu amigo el mejor, a través de caminos de espinas te conduce a un final de gozo.
Tranquila, mi alma, porque Dios se ha comprometido a dirigir tu futuro así como lo ha hecho en el pasado. Que nada haga tambalear tu esperanza y tu confianza; al final todos los misterios se resolverán. Aquiétate, mi alma, pues las olas y los vientos aún reconocen esa Voz que los dominó cuando Él estuvo acá abajo.
Ánimo, mi alma, cuando amigos queridos se marchen y todo se oscurezca en este valle de lágrimas; es entonces cuando conocerás mejor Su corazón y Su amor, pues vendrá a consolar tus penas y tus miedos. Tranquila, mi alma, pues solo Jesús puede reembolsar, de su propia abundancia, todo lo que Él mismo a veces se lleva.

Me encantan las paradojas

Paradojas. Verdades en supuesta contradicción.

La más completa libertad y la más absoluta esclavitud.

Libertad de corazón. Libertad del pecado. Libertad del yo. Esclavitud a Cristo. Esclavitud voluntaria. Esclavitud por gratitud. Soy libre, pero esclava. Estoy en cadenas, pero puedo volar.

Gozo y sufrimiento.

Sufrimiento. Cadenas. Lágrimas. Enfermedad. El nacimiento de un niño. Un parto, repleto de sufrimiento y de gozo. No hay alegría si no se experimentó el quebranto o si no hubo sudor y trabajo.

Riqueza y pobreza.