El regalo en secreto calma el enojo, el soborno por debajo de la mesa aplaca la furia. (Proverbios 21:14, NTV) La palabra soborno nos trae a la mente la imagen del dinero que damos a un servidor público para que acelere nuestro trámite o acepte una documentación incompleta. Pensamos, también, en el oficial de tránsitoContinue reading “Sobornos”
Author Archives: keilaochoa
Para mis amigas
Para mis amigas.
Recetas de invierno
Cuento navideño.
Porque te amo
Porque te amo
El Señor no te dio su amor ni te eligió porque eras una nación más numerosa que las otras naciones, ¡pues tú eras la más pequeña de todas! Deuteronomio 7:7 (NTV)
De algún modo, todas estamos educando todo el tiempo. Quizá algunas den escuela en casa. Otras serán maestras en un colegio. Algunas cuidarán de niños en diversas etapas. Lo cierto es que todas nos enfrentamos a la misma pregunta: ¿lo estoy haciendo bien? ¿Estoy educando correctamente a los que tengo a mi cargo? ¿Qué más necesitan mis discípulos para triunfar?
Si tuviéramos listas de lo que hacer o no hacer podríamos reescribir los diez mandamientos y aumentar el número exponencialmente. El libro de Levítico se quedaría corto frente a las muchas propuestas modernas de crianza, discipulado y educación. Los israelitas quizá también experimentaron la misma presión. ¿Cómo ser el pueblo santo que Dios quería?
Al mismo tiempo, un poco de superioridad los rodeaba. Quizá por eso Dios les recuerda lo que nos dice a ti y a mí también el día de hoy: no fuimos elegidas por ser mejores que los demás. Fuimos elegidas por amor. Dios nos ha escogido sencillamente porque nos ama, y su amor no trae consigo una serie de condiciones. Es totalmente incondicional.
Este es el mensaje más importante que los niños que estamos educando necesitan recibir: «te amo». ¿Por qué educamos en casa o damos clase de Escuela Dominical? ¿Por qué salimos a los barrios pobres para hablar de Jesús o llevamos juguetes a comunidades marginadas en Navidad? No para ganar puntos ni para tranquilizar nuestra conciencia. Lo hacemos sencillamente porque los amamos.
Padre, quiero amar más y más.
Píldora de paciencia
¡Cuántas veces al día necesitamos una píldora de paciencia! Debemos repetir la misma instrucción una decena de veces; el hijo vuelve a incurrir en la misma falta; el esposo llama que llegará tarde del trabajo; el dolor de cabeza no nos abandona; en el banco el cajero nos atiende con lentitud; en la oficina gubernamental cambian la orden y requerimos otros papeles. Terminamos el día diciéndonos que se nos ha agotado la paciencia.
Tristemente, la Biblia marca cómo se obtiene la paciencia, y no es una píldora que se consiga en la farmacia. Santiago 1:2-3 dice: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia” (Reina Valera 1960).
¿Qué produce la paciencia? ¡Las dificultades! Pero no olvidemos la promesa: “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”.
