Casas y recuerdos

He tenido demasiadas casas. La casa de mi niñez, con mi recámara propia de paredes verde selva, donde lloré, soñé y escribí por primera vez. La casa de mi primer año de matrimonio, grande y espaciosa, pero que duró poco. La casa cerca de las vías del tren, donde aprendí a ser mamá. La casa de la esquina, diseñada por mi esposo y construida con amor. El departamento en Turquía, mi refugio y altar. La nueva casa, con un tragaluz de esperanza. La casa rentada, donde crecen mis adolescentes. 

«Todas las casas tienen memoria», escribió David Farrier. Podemos trazar los planos de una casa, pero habitamos una historia, nuestra historia, la historia de nuestra familia, porque cada casa implica personas: mis padres y mis hermanas, mi esposo y mis hijos, los amigos, los miembros de mi comunidad de fe, los compañeros de equipo, los caminantes de vida que nos acompañan. 

Los lugares físicos, como una casa, se pueden cartografiar y ubicar en un mapa, pero para descubrir los tesoros de un hogar se requiere ser un arqueólogo para investigar las fotografías antiguas, para excavar —capa por capa— las heridas y las alegrías, para analizar los patrones y conductas, para interpretar las creencias y tradiciones, para conservar los tesoros espirituales.

Un anillo

Un anillo, un pequeño objeto circular, pero ¡qué codicia provocó en los corazones de los que lo hallaban! Causó guerras, muertes, traiciones y ceguera. Un pequeño anillo propició tres libros, unas fantásticas películas en las que la Tierra Media se debatía por obtener o rechazar el poder que esa miniatura ofrecía. En “El Señor de los Anillos” admiramos la honestidad de unos, la avaricia de otros y la lucha por el poder.

Hitler anhelaba el poder al igual que Stalin, Nerón, y tantos otros políticos, soldados, artistas y criminales.  Su ilusión:  dominar al mundo.  He-man, el hombre fuerte de las caricaturas, gritaba:  “¡Yo tengo el poder!” En otra tira cómica, Mumra, enemigo de los Thunder Cats declaraba: “¡Soy inmortal!”  Un día Lucifer, un hermoso ángel, quiso ser igual a Dios y fue echado del paraíso. Eva y Adán desearon conocer el bien y el mal y perdieron la comunión con Dios; salieron del huerto.

Sin embargo, Satanás y el hombre no comprenden qué es el poder. Curioso que la definición que más me agrada provenga de una película y de la boca de un personaje controversial que vivió durante la Segunda Guerra Mundial. Su nombre:  Schindler, su logro: rescatar judíos de la muerte dándoles trabajo en su fábrica.

Cierta noche, platica con Goethe, el general lunático encargado del campo de concentración. Entre copa y copa, Goethe bastante ebrio, habla del poder y declara:  “El control es poder”. Schindler, en sus cinco sentidos, pregunta:  “¿Por eso nos temen?” Goethe sonríe y le dice: “Nos temen porque tenemos el poder de matarlos.  Por eso nos temen”.

Sigue leyendo….

¿Eres venenoso?

¿Sabes en qué país del mundo hay más especies venenosas? Correcto. En México, seguido por Brasil y Australia.  

Los animales producen veneno por dos razones: defenderse contra depredadores y cazar su alimento.  

Los seres humanos también creamos mecanismos de defensa para proteger nuestro corazón. ¿Has usado alguno de estos? 

Quizá, como la rana dardo, usas colores en tu piel muy vivos para advertir a los otros de no acercarse. Por medio de tu forma de vestir y conducirte haces que las personas mejor se den la vuelta y ¡ni se atrevan a mirarte! Por cierto, la rana dardo dorado puede matar a diez humanos adultos con su veneno. ¿Usas tú el veneno del recelo? Sigue leyendo…

La vida: regalo de Dios

Mucho se ha escrito y se escribirá de Roberto Gómez Bolaños, conocido como Chespirito, pero quisiera aportar mi pequeño recuerdo. No tendría más de diez años, pues he verificado que la obra “Títere” se presentó hasta 1985, cuando el terremoto destruyó los teatros donde se montaba.

Mis abuelos, mi mamá, mis dos hermanas menores y yo nos sentamos en las butacas del Televiteatro para ver lo que sería —para mis hermanas y yo— nuestra segunda obra de teatro musical. (La primera fue Peter Pan con Lolita Cortés como Peter Pan y el Loco Valdés como el Capitán Garfio).

La historia de “Títere” se basa en el cuento de Pinocho, y si bien conocía la trama, me enganché desde el principio. Me costó de momento olvidar que Florinda Meza no era la Chimoltrufia, sino Betel, un hada buena. Y que Chespirito era Pepe Grillo, la conciencia de Pinocho, y no el Chapulín Colorado. Pero gracias al profesionalismo de los actores, pronto me sumergí en un mundo de canciones, coreografía y magia.