Una palabra de aliento

Por Keila Ochoa harris

La preocupación agobia a la persona;

    una palabra de aliento la anima. (Proverbios 12:25, NTV)

Muchas canciones de Navidad giran en torno a esa joven chica de Israel que se encontró de repente embarazada, probablemente rechazada por su familia y con miedos. Un ángel le había dicho que el Espíritu Santo vendría sobre ella y tendría un bebé. ¿Pero cómo? ¿Por qué ella? ¿Habrá sentido miedo, preocupaciones y ansiedad? Supongo que sí. Afortunadamente, recibió una palabra de aliento.

En su momento de más miedo, acudió a la única persona que podría comprenderla. Visitó a su prima Elisabet quien, por cierto, también estaba embarazada y había concebido en su vejez. Ella también estaba experimentado un milagro y al verla le dijo: «Eres bendita porque creíste que el Señor haría lo que te dijo» (Lucas 1:45, NTV). ¡Qué hermoso regalo recibió de su prima!

Ya sea que tengamos noticias tristes o alegres también necesitamos compañeros en el camino, personas que nos ofrezcan aliento. Nuestras cargas pueden aligerarse o compartirse cuando alguien sabio y en quien confiamos responden a ellas. ¿Tenemos amigos sabios?

¿Y dónde encontrarlos? Pide a Dios que abra tus ojos y te muestre personas sabias, obedientes, que teman al Señor. Cuando las preocupaciones te agobien, acude a un buen amigo que te aliente con la Palabra del Señor. Imagino qué dulces fueron esas semanas para María en compañía de Elisabet. Juntas oraron, cantaron y soñaron con sus bebés. ¡Que Dios te conceda hoy la bendición de un amigo que te aliente!

Dame, oh Dios, palabras de aliento hoy.

Tomado de “Un año con Dios”, de Editorial Origen.

Leave a comment