Por Keila Ochoa Harris Un día, las manos que formaron al mundo se encerraron en dos puñitos que ardían por cólico. Un día, los pies que pisaron los montes, se ocultaron detrás de una cobija que lo protegía del frío. Un día, los ojos que miraban todo y en todo lugar, se cerraron para dormir.Continue reading “Frágil y pequeño”
