Amistades que cambiaron al mundo

Cuando uno se acerca a un cumpleaños o al fin de un ciclo, por alguna razón nos gusta hacer un recuento de vida y quizá te ha pasado, como a mí, que piensas en tus amigos, los que todavía conservas y los que, de alguna manera, has perdido por la distancia geográfica o los desacuerdos. 

¿Qué tipos de amistades has experimentado o cuáles te gustaría tener? Veamos lo que las amistades pueden lograr.

Una pareja de Singapur

Son como una pareja de novios y yo los admiro; han avivado en mí el anhelo por un compañero de vida. Él perdió a su primera esposa por cáncer de pulmón. Se volvió a casar y no funcionó; hubo divorcio. Como pastor evangélico (líder en su iglesia), perdió gran parte de su trabajo y recibió grandes críticas; se hundió en depresión.

Pero se sometió a las reglas impuestas por su iglesia (disciplina), y sacó adelante a sus dos hijos varones. Poco a poco se levantó, volviéndose en el proceso un hombre más compasivo y de ejemplo loable. Cuatro años atrás (si recuerdo correctamente), se topó con una editora para su nuevo libro. Ella, una reciente viuda con dos hijos varones de la misma edad.

Paso a paso por el libro, llegaron al altar. Hoy son una pareja hermosa. Se roban miradas, se toman de la mano, se apoyan en sus proyectos y se respetan con la madurez de sus años. Ella luce serena y derrama cariño y dulzura; él observa la vida y la comenta en poderosos escritos. En sus pupilas se lee un alma herida, pero por lo tanto más compasiva y profunda.

Trabajan y sirven en Singapur. Yo los observo y me dejo mimar por ellos. Con ella me voy de compras al mercado nocturno; con él compartimos libros y lecturas. Reconocemos en el otro un espíritu afín y disfruto su compañía. Cuando los conocí, anhelé encontrar un compañero con el cual compartir mi vida.

Lo conocí, me casé y luego le presenté a mi esposo a esta increíble pareja: una dulce reunión.

Un pedacito de cielo

Los griegos dividieron el amor en cuatro categorías: amistad, afecto hacia la familia, enamoramiento hacia la pareja y amor a Dios. Si bien nos gozamos en los otros tipos de amor, la amistad nos acerca un poco más a la caridad, el amor totalmente desinteresado que todos ansiamos.
Es por eso que disfrutar de la amistad es tener un pedacito de cielo. ¿Por qué? Porque la amistad no es exclusiva, más bien comparte.