La lectura como disciplina espiritual

Mediante esa definición comprendí la importancia de la meditación y el estudio bíblico, la oración y la confesión, la adoración y la celebración, el silencio y la soledad, la sencillez y la humildad. Pero, algo en mí percibía que faltaba la lectura, no de la Biblia, sino de los libros antiguos y modernos, clásicos y nuevos, porque en más de una ocasión, durante una mañana o tarde de beber un libro fui transformada y Dios habló a mi corazón.

Porque te amo

Porque te amo
El Señor no te dio su amor ni te eligió porque eras una nación más numerosa que las otras naciones, ¡pues tú eras la más pequeña de todas! Deuteronomio 7:7 (NTV)
De algún modo, todas estamos educando todo el tiempo. Quizá algunas den escuela en casa. Otras serán maestras en un colegio. Algunas cuidarán de niños en diversas etapas. Lo cierto es que todas nos enfrentamos a la misma pregunta: ¿lo estoy haciendo bien? ¿Estoy educando correctamente a los que tengo a mi cargo? ¿Qué más necesitan mis discípulos para triunfar?
Si tuviéramos listas de lo que hacer o no hacer podríamos reescribir los diez mandamientos y aumentar el número exponencialmente. El libro de Levítico se quedaría corto frente a las muchas propuestas modernas de crianza, discipulado y educación. Los israelitas quizá también experimentaron la misma presión. ¿Cómo ser el pueblo santo que Dios quería?
Al mismo tiempo, un poco de superioridad los rodeaba. Quizá por eso Dios les recuerda lo que nos dice a ti y a mí también el día de hoy: no fuimos elegidas por ser mejores que los demás. Fuimos elegidas por amor. Dios nos ha escogido sencillamente porque nos ama, y su amor no trae consigo una serie de condiciones. Es totalmente incondicional.
Este es el mensaje más importante que los niños que estamos educando necesitan recibir: «te amo». ¿Por qué educamos en casa o damos clase de Escuela Dominical? ¿Por qué salimos a los barrios pobres para hablar de Jesús o llevamos juguetes a comunidades marginadas en Navidad? No para ganar puntos ni para tranquilizar nuestra conciencia. Lo hacemos sencillamente porque los amamos.
Padre, quiero amar más y más.

¿Lo has experimentado?

Cuando personas de excelencia se acercan a ti y te ofrecen su amistad, sin pedir nada a cambio, es inmerecido.

Cuando se ponchó la llanta de tu auto y un alma caritativa se detiene a ayudarte, es oportuno.

Cuando conoces un alma gemela con quien compartes fe e intereses, es sorprendente.

Cuando recibes la hospitalidad de tu familia y parece que el tiempo no ha pasado, es abundante.

Cuando trabajas hombro con hombro con maravillosas personas para crear un evento espectacular, es emocionante.

Cuando escuchas muchas voces cantar, es impresionante.

Todas estas son características de la gracia. Pero la mayor de todas es:

Cuando reconoces que no vales nada y que aún así Dios te busca, eso es amor.

¿Lo has experimentado?

Me encantan las paradojas

Paradojas. Verdades en supuesta contradicción.

La más completa libertad y la más absoluta esclavitud.

Libertad de corazón. Libertad del pecado. Libertad del yo. Esclavitud a Cristo. Esclavitud voluntaria. Esclavitud por gratitud. Soy libre, pero esclava. Estoy en cadenas, pero puedo volar.

Gozo y sufrimiento.

Sufrimiento. Cadenas. Lágrimas. Enfermedad. El nacimiento de un niño. Un parto, repleto de sufrimiento y de gozo. No hay alegría si no se experimentó el quebranto o si no hubo sudor y trabajo.

Riqueza y pobreza.