Dos palomas

Escribí Palomas hace muchos años, pero las historias de Jonás y Zuú todavía me conmueven.

Retraté a Jonás como un hombre con defectos, dilemas, miedo y compasión, destinado a cumplir una misión profética en la ciudad de Nínive. Paralelamente, aparece una mujer ninivita llamada Zuú que observa los eventos, el arrepentimiento del pueblo, la decadencia y el regreso a la crueldad. Las vidas de los judíos (representados por Jonás) y de los ninivitas (representados por Zuú y su entorno) se entrelazan para mostrar un panorama del plan de redención, del juicio, del arrepentimiento y de la misericordia.

Así que, la narrativa combina elementos históricos, bíblicos y de ficción para dar vida a personajes y conflictos que quizá no se detallan en el texto bíblico original, pero que buscan humanizar y ampliar la historia.

Perlas

Cuando me invitó al salón del tesoro no lo podía creer. ¿Qué hacía yo entre las joyas del Rey? Aun así, acepté y crucé la puerta con expectación. No me decepcioné. ¡El lugar brillaba!  Oro, plata, bronce, diamantes, esmeraldas, y perlas, muchas perlas.

En primer lugar, me llamó la atención una fuente de perlas. Las delicadas esferas, más pequeñas que una gota, brotaban con armonía. El Rey se acercó y tomó unas cuantas en su mano.  “Son lágrimas de mis hijos”, me explicó.  “En esta fuente guardo todas aquellas lágrimas que he enjugado; perlas de dolor por la muerte de un ser querido, enfermedad o decepción”.

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El legado de oro

Qué se le puede legar a un hijo? Existen las herencias donde se dejan casas, cuentas de banco o joyas que tarde o temprano se acaban. Pero la mayoría de los padres se esfuerzan en darle a sus hijos algo «no palpable», aunque sí vital: la educación.

¿Cómo podemos construir este legado para nuestros hijos? A continuación siete consejos que nos pueden ayudar.

Desde Irlanda con amor

Recuerdo aquella tarde en que cursaba secundaria y escuché por primera vez “Orinocco Flow” de Enya. Desde entonces, quedé prendida de esa música suave, tranquila, armónica, pero que se catalogaba como Nueva Era, y como cristiana, cierta parte de mí se preguntaba qué relación había entre la música y la ideología de sus autores.

Pero entonces conocí a Moya Brennan y todo cambió. De hecho, Moya o Maire, es la hermana mayor de Enya. Moya, dos hermanos y dos tíos formaron mucho antes que Enya fuera famosa un grupo llamado Clannad. Sus canciones salieron en películas como “El último de los mohicanos” y “Titanic”. Cuando Enya abandonó el grupo para ser solista, el mundo discográfico denominó esta nueva música como “Nueva Era”, y allí colocaron a Clannad, a Moya y a muchos otros músicos celtas.

¿A tu manera?

Hace poco leí en una noticia que una anciana trató de restaurar una pintura de Ecce Homo en un santuario de Borja, Zaragoza, España. Su intento fracasó. En lugar de un Cristo mirando hacia arriba, con facciones definidas y una corona de espinas, la anciana pintó prácticamente un dibujo infantil con un rostro deforme, cabello espinado y boca borrosa. Los curadores se infartaron. La mujer había destruido una obra maestra por hacerlo a su manera.

Del mismo modo, los seres humanos nos empeñamos con echar a perder la obra maestra que Dios hizo al crearnos. El pecado ha empañado esa imagen para siempre pero ese sello divino sigue en cada uno de nosotros. Aún más, si confiamos por fe en Jesús y creemos que Él es Dios y nuestro Salvador, Dios comienza a hacer la obra perfecta de restauración en la pintura de nuestra alma.