«No puedo descubrir a Dios en mí mismo ni a mí en Él hasta que tenga el valor de verme tal como soy, con todas mis limitaciones, y aceptar a los demás como son, con todas sus limitaciones». Thomas Merton
Limitaciones: «circunstancias o condiciones de algo o de alguien que impide o dificulta su desarrollo».
Tipos de limitaciones como mamá: no lo sé todo; no lo puedo todo; no lo veo todo. No soy Supermamá, y como una amiga dijo, aunque me sepa toda la teoría, no todo funciona bien.
Por ejemplo, cuando nació mi primer hijo me ilusionaba la lactancia materna, pero nada sucedió como lo había planeado. Me sentí limitada, frustrada, triste. Las voces exteriores me hacían sentir aún peor: «no lo estás haciendo bien, todas pueden, no seas cobarde».
Me sentí limitada cuando mi hija estudió en un colegio en una cultura distinta y percibí su frustración por el idioma, por la comida, por el trato. Cuánto hubiera querido entrar con ella a clases y protegerla.
Soy humana. Soy pecadora. Tengo limitaciones, y mi esposo las tiene también; mis hijos no se quedan atrás.
Podemos enumerar las limitaciones, pues pudieran ser espirituales, emocionales, físicas, económicas, sociales, relacionales, etc. Sin embargo, como escribió Michael Card en su canción En el desierto (In the wilderness), cuando cruzamos los páramos de nuestras limitaciones aprendemos que su «gracia es suficiente».
«Con mi gracia tienes más que suficiente, porque mi poder se perfecciona en la debilidad». 2 Corintios 12:9
Por Keila Ochoa Harris
