«Si mi regalo tiene la intención de atar al otro a mí, ponerlo bajo obligación, o ejercer cualquier tipo de tiranía moral sobre su alma, entonces no lo estoy amando; en realidad, me estoy amando a mí mismo». Thomas Merton
Regalos. Los regalos cuestan. ¿Soy egoísta cuando elijo algo para los demás?
A veces doy para que me den.
A veces doy para quedar bien.
A veces doy para que me deban.
A veces doy para recibir el doble.
A veces doy por obligación.
¿Cómo se debe dar? ¿Cómo elegir un regalo de una manera desinteresada? ¿Cómo elegir el mejor regalo?
Supongo que debo dar como Dios.
Gratuitamente. Sin esperar recibir de regreso.
Abundantemente. Sin esperar recibir a la par.
Genuinamente. Con un corazón sincero y sin doble intención.
No, no es fácil. Ni siquiera cuando uno es mamá.
«Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento». Santiago 1:17
