Amarme a mí misma

«Si nos amamos a nosotros mismos de la manera incorrecta, somos incapaces de amar a los demás». Thomas Merton

¿Cómo amarnos a nosotros mismos de la manera correcta? ¿Será que, en realidad, nos amamos demasiado, pero de una manera egoísta? Thomas Merton propone que la única manera de amarnos a nosotros mismos es amando a los demás.

Como mamá, podría pensar que es algo que hago de manera natural. ¿Pero en realidad amo a mis hijos?

A veces los miro como un estorbo. Un estorbo para mis metas profesionales, para mis gustos y preferencias, para mis sueños e ilusiones.

A veces los considero un mal necesario. A final de cuentas, todos queremos hijos. Forman parte de la vida, ¿cierto?

A veces quisiera pasar un día sin ellos. Para descansar, me digo. Pero ¿es en realidad este el amor sacrificial que Dios espera de mí?

Solo un amor sobrenatural puede lograr que yo ame a los demás con la calidad divina. Solo Dios puede poner en mí ese amor sincero que se da y se entrega, y que no busca lo suyo propio.

Puedo pretender que, simplemente por ser mamá, conozco el amor incondicional y lo practico. Pero, si no conozco y practico el amor del Calvario, me engaño a mí misma.

«¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré!» (Isaías 49:15)

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