«Sin importar cuán arruinado el hombre o su mundo parezcan estar, y sin importar cuán terrible el desánimo pueda ser, mientras el hombre siga siendo un hombre, su misma humanidad le seguirá diciendo que la vida tiene sentido». Thomas Merton
Hoy divago sobre el significado de la vida. ¿Quién sabe realmente cuál es el propósito de la misma? Supongo que todos luchamos con esa pregunta tarde o temprano. Sin embargo, Merton nos recuerda que, tristemente, solemos recibir las soluciones incorrectas de todo el mundo para los problemas de esta existencia.
Temo que mis hijos, por la época que viven, acuden a un Youtuber o un influencer, a un video de TikTok o a una solución simplista, pues, por naturaleza, siempre buscamos lo más sencillo, sobre todo si eso implica la aceptación de nuestros pares.
Así que, ¿dónde saber cuál es el propósito de la vida? No hay otra opción, por lo menos para mí, que acudir al Manual del Creador. La pregunta es: ¿cómo invitar a mis hijos a considerar este texto como la base de nuestra existencia?
Si bien ellos tendrán que tomar una decisión al respecto, por ahora puedo modelar lo que para mí implica este Libro Santo. Quiero que me vean leerlo. Quiero leérselos por las noches también. Quiero citarlo en los días buenos y malos, y quiero memorizarlo para tenerlo listo cuando se necesite.
Como dice Merton, todos, mientras estemos en nuestra humanidad, seguiremos buscando. La buena noticia es que hay un lugar donde podemos encontrar que la vida tiene un significado.
«Para gloria mía los he creado». Isaías 43:7
Por Keila Ochoa Harris
