Una mirada perfecta

Por Keila Ochoa Harris

Susurro porque podrías despertar, y no quiero, por lo menos, que lo hagas aún. Pero tengo tanto qué decirte.

Una de mis canciones favoritas dice: “Simplicity speaks in the innocent upward trusting glance of a child”. (La sencillez habla en la mirada hacia arriba, inocente y confiada, de un niño).

Y así me miras hoy.

Con tu mirada inocente, en la que no existe malicia ni doblez. Una inocencia que no excluye el pecado, sino que más bien acepta su debilidad y dependencia. Así debo mirar a Dios.

Con tu mirada hacia arriba, buscándome, a mí, quien ha prometido protegerte. Siempre miras arriba, no abajo donde no encontrarás ayuda. ¿Y yo? ¿Dónde encontraré auxilio? Arriba. Así debo mirar a Dios.

Con tu mirada confiada, pues cuando me observas, pones en mis manos tu vida. Por tu mente no cruza siquiera la posibilidad de que yo quiera tu mal o te vaya a fallar. Confías en que te daré lo que necesitas. Así debo mirar a Dios.

Gracias por enseñarme lo que significa una mirada perfecta.

Leave a comment