Los griegos dividieron el amor en cuatro categorías: amistad, afecto hacia la familia, enamoramiento hacia la pareja y amor a Dios. Si bien nos gozamos en los otros tipos de amor, la amistad nos acerca un poco más a la caridad, el amor totalmente desinteresado que todos ansiamos.
Es por eso que disfrutar de la amistad es tener un pedacito de cielo. ¿Por qué? Porque la amistad no es exclusiva, más bien comparte.
