Píldora de paciencia

¡Cuántas veces al día necesitamos una píldora de paciencia! Debemos repetir la misma instrucción una decena de veces; el hijo vuelve a incurrir en la misma falta; el esposo llama que llegará tarde del trabajo; el dolor de cabeza no nos abandona; en el banco el cajero nos atiende con lentitud; en la oficina gubernamental cambian la orden y requerimos otros papeles. Terminamos el día diciéndonos que se nos ha agotado la paciencia.

Tristemente, la Biblia marca cómo se obtiene la paciencia, y no es una píldora que se consiga en la farmacia. Santiago 1:2-3 dice: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia” (Reina Valera 1960).

¿Qué produce la paciencia? ¡Las dificultades! Pero no olvidemos la promesa: “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”.

Mi primer retiro para escritores

En 2007, fui a mi primer retiro para escritores. El primero en mi vida. Había ido a cursos para escritores, conferencias para escritores y encuentros de escritores, pero ese fin se semana fue un espacio para aprender, pero también para escribir. 

Redacté en esos días: «Debo confesar que estoy intrigada. ¿Qué clase de personas irán a este retiro? Y concluyo: “Otros locos como yo”. Un escritor siempre tiene una historia que contar, así que supongo que no faltará tema de conversación en la mesa».