Podemos celebrar la Navidad, pero realmente no comprender su importancia. No se trata de que nosotras reconstruyamos el muro de nuestras vidas, sino que acudamos en humildad ante el pesebre en Belén y le confiemos nuestra vida a Dios.
Podemos celebrar la Navidad, pero realmente no comprender su importancia. No se trata de que nosotras reconstruyamos el muro de nuestras vidas, sino que acudamos en humildad ante el pesebre en Belén y le confiemos nuestra vida a Dios.