En Tulum, uno de los centros arqueológicos mayas que aún quedan, se levanta un templo pequeño, un tanto ladeado, que pertenecía al dios de la miel (o el dios abeja). ¿Quién era ese? Nos cuenta la historia que Tulum —cerca de Cancún— era un puerto de contacto. Se encuentra en una pendiente desde la que se observa el mar Caribe, con sus tonos azules y su arena blanca, en un sitio estratégico para detectar huracanas y embarcaciones enemigas.
