Templos, cultos y liturgia

Eran los ochentas cuando unos bien intencionados creyentes comenzaron a pensar cómo ser más hospitalarios con los que buscaban respuestas a las grandes interrogantes de la vida. Querían que estos buscadores no se sintieran amenazados por los ambientes religiosos que tal vez les traían malos recuerdos, así que combinaron una serie de elementos para formar una nueva «experiencia» lejos del templo protestante tradicional.

Tristemente, las connotaciones culturales de los espacios han afectado las prácticas cristianas que en Hechos 2:42 se enlistan como: las enseñanzas de los apóstoles, la comunión, el partimiento del pan y la oración.

¿Hemos cambiado?

La Gran Historia

Sobre la Gran Historia.

Historia, con mayúscula. Uno de mis momentos magisteriales más motivantes se ha dado cuando he podido enseñar historia. En primaria pude recorrer la historia de México con mis alumnos de tercero y cuarto grado. Cuando enseñé una segunda lengua, traté de introducir pequeñas viñetas históricas de la cultura para que mis alumnos comprendieran más el contexto de muchas palabras y frases. Después, cuando enseñé preparatoria y fui maestra de la materia: Historia de la Iglesia, mis sueños se cristalizaron. 

Hoy extraño enseñar historia, pero sobre todo la que lleva letra mayúscula, es decir, la gran Historia. ¿Por qué? Porque la historia importa. Lo que sucedió antes ha marcado una diferencia. De hecho, el cristianismo no es tanto una serie de doctrinas o una teoría, sino algo que pasó, que pasa y que pasará.