«Recordar es volver a vivir», afirma el dicho popular que aplica tanto para las experiencias buenas como para las que resultan desagradables. Algunos recuerdan una enfermedad que les dejó secuelas, un período traumático de sus vidas o una relación nociva como una «cruz» que tuvieron que cargar durante algún tiempo. Al librarse de una situación como estas, muchos no tienen el deseo de volver a recordarla y menos de volver a vivirla.
