Desde el 2016, un grupo colectivo de artistas suecos llamados Anonymouse, ha estado creando casas miniaturas para ratones en Suecia, Francia y otros lugares. Aparecen de manera repentina en diferentes ubicaciones, en calles de ciudades importantes, y despiertan la imaginación de niños y adultos. Búscalos en Instagram y disfruta su creatividad.
Mi hija quedó fascinada con una de las fachadas de un pequeño restaurante italiano. Bien podía imaginar a un ratón llegando para cenar. Pero eso nos hizo pensar en que Jesús también habita nuestros corazones, algo que hizo que ella se rascara la cabeza. ¿Cómo puede Jesús caber en nuestra caja torácica? Ciertamente es un misterio. Y a Pablo le gustaban los misterios.
