El sonido de la música

Ignoro la cantidad de veces que vi la película The Sound of Music (La novicia rebelde) durante mi infancia y adolescencia. No puedo negar que me enamoré de la música, y después de la historia. Me tomó unos años captar las pequeñas lecciones en cada canción, como el atesorar nuestras cosas favoritas que son más recuerdos que objetos, el amor por la patria traducido en una pequeña flor y la posibilidad de escalar cada montaña hasta alcanzar tu sueño. 

Entonces leí la verdadero historia de la familia Von Trapp y, como suele suceder, mis ojos se abrieron a los altos y bajos de la vida real. Conocí a la verdadera María y su historia me conmovió. Si bien algunas cosas son como en la película como sus travesuras en el convento, las cortinas convertidas en ropa de juego, su talento musical, algunas diferencias me parecen importantes.

El tema de mis canciones

Irving Berlin publicó cerca de 1500 canciones, entre ellas las conocidas God Bless America y Blanca Navidad. Sin embargo, Paul McCartney ha tenido 91 canciones en el top 10 y 33 de estas en el número 1. Sin embargo, alguien les gana, y por mucho. Fanny Crosby, una mujer que perdió la vista, compuso más de 8000 himnos. Entre ellos, están A Dios sea la gloria, Avívanos, Señor, Mi mano ten, Señor, Salvo en los fuertes brazos, Un poco más Jesús vendrá y Grata certeza.

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Desde Irlanda con amor

Recuerdo aquella tarde en que cursaba secundaria y escuché por primera vez “Orinocco Flow” de Enya. Desde entonces, quedé prendida de esa música suave, tranquila, armónica, pero que se catalogaba como Nueva Era, y como cristiana, cierta parte de mí se preguntaba qué relación había entre la música y la ideología de sus autores.

Pero entonces conocí a Moya Brennan y todo cambió. De hecho, Moya o Maire, es la hermana mayor de Enya. Moya, dos hermanos y dos tíos formaron mucho antes que Enya fuera famosa un grupo llamado Clannad. Sus canciones salieron en películas como “El último de los mohicanos” y “Titanic”. Cuando Enya abandonó el grupo para ser solista, el mundo discográfico denominó esta nueva música como “Nueva Era”, y allí colocaron a Clannad, a Moya y a muchos otros músicos celtas.

Uno de mis himnos favoritos

compartirles en este post este clásico por Jean Sibelius en mis propias palabras y en prosa.
Canción al Alma
Alma mía, quieta, tranquila, el Señor está de tu lado. Soporta con paciencia los dolores, trajines y sinsabores de la vida. Deja que Dios sea quien ordene y provea, pues en cada cambio de tu vida, Él permanece fiel. Tranquila, mi alma, que tu amigo el mejor, a través de caminos de espinas te conduce a un final de gozo.
Tranquila, mi alma, porque Dios se ha comprometido a dirigir tu futuro así como lo ha hecho en el pasado. Que nada haga tambalear tu esperanza y tu confianza; al final todos los misterios se resolverán. Aquiétate, mi alma, pues las olas y los vientos aún reconocen esa Voz que los dominó cuando Él estuvo acá abajo.
Ánimo, mi alma, cuando amigos queridos se marchen y todo se oscurezca en este valle de lágrimas; es entonces cuando conocerás mejor Su corazón y Su amor, pues vendrá a consolar tus penas y tus miedos. Tranquila, mi alma, pues solo Jesús puede reembolsar, de su propia abundancia, todo lo que Él mismo a veces se lleva.

Evita la envidia y a Bach imita

«Cuando intentes un buen trabajo, encontrarás a otro haciéndolo también, incluso mejor que tú. No los envidies… El humor más indigno y despreciable es una nube al alma cristiana y nos espera en cada empresa, a menos que nos fortalezcamos con la gracia de la magnanimidad». Esto escribió Henry Drummond, un evangelista escocés del siglo XIX. 

¿No te parece que tiene razón? Siempre que hagamos algo, veremos que alguien resulta más exitoso que nosotros, pero si nos medimos por la opinión popular, quizá nunca logremos nada realmente importante. Por ejemplo, en una especie de encuesta que hizo el escritor Anthony Tommasini del New York Times en el año 2011, concluyó que Bach es el compositor más grande de todos los tiempos, después de recopilar una interesante cantidad de respuestas.