Escrito a mi tía Betty en el 2009.
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Ensalada y Biblia
Ensalada
Rutina. Noche tras noche. Seis de la tarde. Se abre el refrigerador y se sacan los ingredientes. Lechuga de una bolsa re-sellable, pimientos, tomates, un aguacate, tres botellas de aderezo. La tabla de picar. Se reparte la lechuga en tres platos. Se baña del aderezo elegido: césar, ranchero, italiano. Se retoca con pimientos, aguacate, trozos de tocino o pollo.
Luego frente a la tele, una película o un programa policíaco grabado. Una rápida oración y el crujir de la ensalada entre los dientes. Un dejo de nostalgia por mi hogar, una paz contenida después de un día de trabajo, un descanso mental al hundirme en ficción detectivesca. Un ritual de ensaladas. Un recuerdo que me roba una sonrisa.
Por las mañanas, un desayuno ligero, mirando a las ardillas en el jardín; un día un ciervo. Conducir hasta la oficina. Llegar, desempacar y leer. Leer versículo por versículo la traducción de la Biblia. Revisar, cotejar, consultar el diccionario, los comentarios, los debates en torno al texto.
Ordenar el lonche y tener un breve receso, luego seguir la labor. A las 4 o 5, no recuerdo bien, finalizamos la jornada. Llegar al gimnasio a clase de pilates, unas vueltas en la piscina o sudar en la caminadora. Un baño fresco y, a las seis de la tarde, se abre el refrigerador.
Pero, sobre todo, en medio de esa rutina, durante varias semanas intercaladas, quizá meses, observé la vida de una pareja consagrada a Dios. Participé de sus conversaciones, me introduje en su mundo y aprendí lo que es amar a Dios y a su Palabra. Y por esa oportunidad de trabajar en la Nueva Traducción Vivienbe, bajo Jaime y Gail Mirón, siempre estaré agradecida.
Don Gonzalo
Una breve biografía sobre don Gonzalo Báez Camargo.
Mi primer retiro para escritores
En 2007, fui a mi primer retiro para escritores. El primero en mi vida. Había ido a cursos para escritores, conferencias para escritores y encuentros de escritores, pero ese fin se semana fue un espacio para aprender, pero también para escribir.
Redacté en esos días: «Debo confesar que estoy intrigada. ¿Qué clase de personas irán a este retiro? Y concluyo: “Otros locos como yo”. Un escritor siempre tiene una historia que contar, así que supongo que no faltará tema de conversación en la mesa».
Saborear a Jane Austen
e quitas la envoltura al caramelo, lo insertas en tu boca y extraes su sabor. Tu lengua repasa el elemento macizo que se deshace poco a poco, gota a gota, permitiendo que lo disfrutes hasta el último momento. Lo mismo hace un libro. Lo mismo hace un autor. Lo mismo hace Jane Austen.
¿Qué me atrajo de ella? En un ejercicio memorístico, diría que mi primer contacto con ella llegó a través de su libro, Orgullo y Prejuicio. Recuerdo que la portada no me atrajo. Una mujer vestida de modo antiguo, en una especie de pintura al estilo Velásquez, mirando al frente con altanería.
Pero bastaron unos párrafos para engancharme, y hacerme una fan total de Jane Austen. ¿Qué atrae de sus novelas? Propongo algunas ideas propias, pero sé que cada lector (y fan) tendrá sus propias razones.
