Todo Beethoven necesita una Anna Holtz

Basado en la película: Copying Beethoven.

¿Por qué?

1. Porque el artista es difícil.

La mejor frase de la película dice: “Soy una persona difícil, pero me consuela saber que Dios me hizo así“. Aunque parece sencillo traer música en la cabeza todo el día, más bien pienso que puede volverse una pesadilla. Algunos traen palabras o formas, dibujos o movimientos. Definitivamente, el artista necesita a esa Anna Holtz que, con los dos pies bien plantados sobre la tierra, ayude a que el artista no deje de soñar ni de creer en sí mismo.

2. Porque el artista es solitario.

Por la misma razón de esa locura interna, el artista se aparta del mundo de los vivientes, y sin su Anna Holtz que le brinde compañía, uno estaría más solo que Beethoven. Y la soledad, como todos sabemos, no es buena compañía. Ahora que la pobre Anna Holtz debe soportar los desvaríos de su Beethoven, sus depresiones, su ira, sus manías, pero, ¿acaso no vale la pena cuando el resultado es ser la primera en escuchar “La Novena Sinfonía”?

3. Porque el artista es sordo.

Al igual que Beethoven, cuya sordera era física, el artista tiende a perder de vista a su público, a su audiencia, a sus fans, a sus amigos, y por lo tanto, a perder el ritmo. Anna Holtz es esa batuta o esa mano que marca el compás para que el artista siga respirando y brindando al mundo su arte. Dos son mejores que uno, dice la Biblia. Y a eso puedo añadir unas fanfarrias para todos aquellos que trabajan tras bambalinas como los editores de libros, los diseñadores, los productores de películas, los muchos que hacen que una obra de arte se vuelva realidad.

¿Eres un Beethoven? Déjate guiar por Anna Holtz.

¿Eres una Anna Holtz? No te dejes intimidar por Beethoven. ¡Él te necesita!

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