Ignoro la cantidad de veces que vi la película The Sound of Music (La novicia rebelde) durante mi infancia y adolescencia. No puedo negar que me enamoré de la música, y después de la historia. Me tomó unos años captar las pequeñas lecciones en cada canción, como el atesorar nuestras cosas favoritas que son más recuerdos que objetos, el amor por la patria traducido en una pequeña flor y la posibilidad de escalar cada montaña hasta alcanzar tu sueño.
Entonces leí la verdadero historia de la familia Von Trapp y, como suele suceder, mis ojos se abrieron a los altos y bajos de la vida real. Conocí a la verdadera María y su historia me conmovió. Si bien algunas cosas son como en la película como sus travesuras en el convento, las cortinas convertidas en ropa de juego, su talento musical, algunas diferencias me parecen importantes.
- María creció huérfana y sufrió de maltrato por el tío que la cuidaba. Su padre fue una figura itinerante en su vida, pero él le enseñó a tocar la guitarra y se dio cuenta del talento musical de su hija antes de morir.
- María, en el convento, daba clases a niños a quienes les componía canciones para enseñarles, y de ahí la contrataron para ir a ser la maestra de Mitzi, una hija del Capitán Von Trapp que se recuperaba de la fiebre escarlatina, la que cobró la vida de su madre.
- La baronesa era una mujer que el Capitán contrató para mantener en orden su casa. Ella fue la que propició la mayoría de las reglas que se adjudican al Capitán. El Capitán sí pensaba casarse, pero con una princesa. No se comprometió con ella pues se enamoró de María.
- María no amaba al Capitán cuando se casó con él. Amaba a sus hijos, pero aprendió a amar a ese hombre bueno y cariñoso.
- De hecho, los hijos Von Trapp se enfadaron cuando vieron la primera película alemana que se produjo sobre su historia y luego lamentaron la obra musical pues retrataba a su padre como un hombre frío y a María como la amable y cariñosa tutora, cuando en realidad fue al revés. El padre era consentidor y amoroso, y María la que disciplinaba en casa.
- Su primer «productor» fue un sacerdote que les enseñó cantos gregorianos que habían quedado en el olvido muchos años, y él, en cierto modo, los llevó a la fama.
- Su talento musical los llevó a presentarse frente al canciller austríaco y a viajar por Europa. Ese talento también los pondría en un aprieto. No huyeron después del festival de música, como sugiere la película, sino cuando, después de perder todo su dinero, trabajar en su villa que convirtieron en una casa de huéspedes y oponerse al régimen nazi, Hitler los invitó a cantar a su cumpleaños y el Capitán recibió órdenes de trabajar en un submarino. Entonces huyeron a Italia en tren, luego llegaron a Estados Unidos hasta que se venció su visa. Con ayuda de otros, lograron ingresar finalmente a Estados Unidos.
- María, probablemente después de su huida, se convirtió en la «tirana» que sus hijos describieron después, obligándolos a ir de tour y cantar todo el tiempo, y hacer que trabajaran todavía a marchas más forzadas. Pero ella lo había perdido todo: su casa, su país, su identidad. Necesitaba sobrevivir.
- Cuando el Capitán murió, el grupo se desbandó y tomó mucho tiempo para que se volvieran a reunir y reconciliarse. Curiosamente, la mayoría de las hijas mayores no se casaron, y trabajaron como maestras en misiones católicas en Nueva Guinea. Los hijos sí se casaron y algunos tuvieron hasta seis hijos.
- Con la hija que María fue más estricta fue, precisamente, su primera hija con el Capitán: Rosemarie. Ella se negaba a cantar; le provocaba mucha ansiedad estar frente a la gente, pero María la obligó a cantar hasta que dos veces Rosemarie colapsó. En una ocasión, entró a un instituto para recibir ayuda. María nunca se perdonó haber metido a sus dos hijas más pequeñas a un internado cuando llegaron a Estados Unidos, para así poder salir de tour y ganar dinero.
María tenía solo 22 años cuando se casó. Su niñez, su abandono, su juventud, su inexperiencia hacen a María una persona más real con la que podemos empatizar, o incluso sentir enojo ante sus errores. De hecho, el musical que tanto amamos fue el último que compuso Hammerstein quien murió de cáncer de estómago nueve meses después de su estreno.
Aquí puedes escuchar el tipo de cantos que entonaban los Von Trapp y algunas fotos de la verdadera familia: https://www.youtube.com/watch?v=sWbbwShq3SI
Sea lo que sea, María nos enseña que podemos ir a la naturaleza cuando nuestro corazón esté triste y encontrar ahí el sonido de la música. Y ante el dolor y la pérdida, siempre podemos volver a cantar.
