Mirar fijo

«No te le quedes mirando». ¿Te lo dijeron alguna vez? Mirar fijo se considera una falta de respeto, de buenos modales. Sin embargo, según algunos expertos, esto es precisamente lo que debe hacer un buen escritor. 

Nathan Scott dijo que «mirar fijo, mirar el mundo creado, y llevar a los otros en un acto similar de contemplación» es el trabajo de todo artista. Joseph Conrad añadió: «Mi labor…. es, que mediante el poder de la palabra escrita, te haga escuchar, te haga sentir, y ante todo, hacerte ver». Flannery O’Connor dijo: «Al escritor nunca debe avergonzarle mirar fijo». 

Así que, eso hacemos los escritores, miramos hasta que nos cansamos de mirar, y luego plasmamos eso que vimos para que otros miren con nosotros. 

Sin embargo, los que me conocen, saben que no me fijo mucho en la ropa que la gente trae puesta, o en sus estilos de peinados, o en los detalles de su apariencia. ¿Qué miro? Miro lo que no es obvio. Observo lo que no se dice; me detengo en el cómo se dijo más que en lo que se dijo; contemplo las sensaciones de un lugar; me empapo de los sonidos y los aromas. Sobre todo, miro fijo mi propia vida, mis recuerdos y experiencias, hasta mis pensamientos, incluidos los más oscuros. 

Y cuando miro fijo, no lo hago por invadir, sino porque me interesa, me importa, me produce una carga que quiero aliviar. Si me quedo mirando es porque quiero entender, quiero ayudar, quiero aliviar. Así que, gracias por permitirme mirar, porque como dijo Baudelaire: «el significado más profundo de la vida se revela» en las historias.

Leave a comment