Mi guardador

Jehová te guardará de todo mal;
Él guardará tu alma. (Salmo 121:7) RV60

Varias veces se usa la palabra “guardar” en la versión Reina Valera dentro del salmo 121. Dios guarda a su pueblo. Dios es nuestro guardador. Dios nos guarda de todo mal. Dios guarda nuestra alma o nuestra vida. Dios guarda nuestras salidas y nuestras entradas. La palabra guardar viene del hebreo “shamar”. La palabra en sí implica cierto cuidado tierno, pues viene de la palabra “shemurah” que significa párpados. Los párpados, como sabemos, son los guardadores de los ojos. Si los párpados del ojo se abren, permiten que el ojo vea. Si se cierran, dejan que el ojo descanse. Pero tiene otra función más: defienden al ojo de partículas extrañas que pueden lastimarlo.

Dios se refiere a Israel como la niña de sus ojos. Pero hoy tiene otro pueblo, al que trata con el mismo amor y cuidado. Somos su pueblo, un pueblo redimido comprado con sangre, y por lo tanto, también nos protege como a la niña de sus ojos. ¿Qué hace?

Nos permite ver más allá de los montes y nos enseña que la ayuda viene de su mano, y de ningún otro lado. Abre los ojos de nuestro entendimiento y nos enseña que él es Dios. Si hoy dudas o tienes miedo, pide a Dios que guarde tu alma de la incredulidad. Ruega a Dios que abra tus ojos para ver su cuidado.

Pero también él nos hace descansar. Como esos párpados que protegen el ojo, Dios nos invita a vivir confiados pues él nunca duerme ni se adormece. Podemos dormir tranquilos porque él nos guarda.

Finalmente, él nos defiende. Dios guarda nuestras salidas y nuestras entradas, en pocas palabras, cada aspecto de nuestra vida. Notemos que el salmo repite varias veces la palabra guardar. Cuando en la Biblia encontramos algo más de tres veces podemos entender que se repite una verdad. Dios nos guarda. Dios shamar. Y esta verdad es inalterable.

Señor, no quiero olvidar que tú eres mi guardador. Tú guardas cada aspecto de mi vida.

Tomado de Isha, devocionales basados en los Salmos, Verbo Vivo

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