Uno de mis autores favoritos es Luis D. Salem o Aristómeno Porras; quizá porque lo conocí, tal vez porque tomé café en su casa. Entrado en años, seguía amando las letras e impulsando a escritores.
En uno de sus libros dice: «Esperamos que estas páginas digan algo al lector. Si no, recomendamos lanzarlas al fuego ya que mal hace quien guarda cosas donde no haya una enseñanza o una chispa de amor que ilumine el alma».
Ahora que toca guardar cosas de invierno y revisar que todo esté en orden en casa, reviso los libros también. La mayoría ha aportado una lección o una brisa fresca de amor para el alma. Algunos, muy pocos, se han ido, no a las llamas, sino quizá al reciclaje.
Sin embargo, la frase de mi mentor me hace pensar en la seriedad del oficio de escribir. Qué fácil es escribir y no decir nada, o escribir sin amor, o rebuznar, como hacía Sancho Panza.
Luis D. Salem explica que las personas que rebuznan son las que, con «frases imprudentes echan a perder cosas de valor como la armonía en la familia, en la comunidad, etcétera». Y qué fácil es, en las redes sociales, rebuznar.
Como Sancho Panza, decidamos poner silencio a nuestros rebuznos, y escribir y hablar cosas que enseñen y que incluyan un chispa de fe, esperanza y amor.
(Diez burritos, Luis D. Salem)
