Envejecer con gracia

Esto lo aprendí de alguien que hoy ya no está con nosotros, pero que dejó grandes lecciones:

1. Sonríe. Tu sonrisa puede decir con más claridad lo que las palabras no alcanzan a expresar. Aún en medio del dolor o la vejez, tu sonrisa anima a otros.

2. Sirve. Un maestro siempre se mantiene vivo a través de lo que transmite a sus alumnos y lo que aprende de ellos. Enseña, trabaja, visita. No te canses de hacer el bien.

3. Comparte. Tienes mucho para dar. Simplemente cuentas con un regalo especial: tu experiencia. Cuenta a otros tus vivencias, tus opiniones, tus aventuras. Comparte tu sabiduría, tus libros, tu música, tus recuerdos.

4. Recuerda. Mira hacia el pasado con gratitud, no con amargura. Cuenta tus bendiciones, aún en los problemas que te han fortalecido. Acepta lo que te tocó vivir; gózate en la heredad que Dios te ha dado.

5. Sé fiel. No hay mayor ejemplo que el de la fidelidad. El campesino que año tras año siembra y cosecha, deja más fruto que el aficionado que ya se cree mucho por tener una planta en casa.

En memoria de Phyllis Cox.

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