¿Loción o crema?

Aprender un nuevo idioma toma tiempo, pero también es toda una aventura.

Una amiga me obsequió algo que parecía una crema o loción para el cuerpo. Por supuesto que no entendía las letras «chiquitas» en el nuevo idioma que estoy aprendiendo, pero la traducción al inglés decía Body Butter. Mantequilla, algo cremoso, así que deduje: una crema o loción para el cuerpo, que además olía muy bien.

De ese modo, comencé a embadurnarme con ella los brazos y las piernas para humectar mi piel. Lo hice durante dos semanas hasta que una mañana noté unas manchas rojas en mis piernas. Luego rocé mis brazos y la sensación fue rasposa. ¡Mi piel se estaba quemando!

Para entonces ya habían transcurrido dos semanas en el nuevo país. Las palabras ya no sonaban tan alienígenas como al principio sino que tenían sentido. Así que volví a leer las letras chiquitas. Decían: gel para la ducha. ¡Me estaba poniendo jabón y no lo estaba enjuagando! Con justa razón mi cuerpo protestó.

Pero esto me hizo pensar en dos cosas: Primero, ¡qué maravillosa obra de ingeniería tenemos en nuestros organismos! Mi cuerpo me alertó del peligro, y con el paso de los días, mi cuerpo se ha ido regenerando y renovando a pesar de mi torpeza. Segundo, nuestras deducciones no siempre son acertadas. A mis ojos parecía una crema, pero por dentro era otra cosa. Cuántas veces nos dejamos guiar por las apariencias y juzgamos a los demás sin conocerles.

Leamos las letras «chiquitas» y démosle a todos una oportunidad antes de juzgar. Y aún más, demos gracias por el maravilloso cuerpo, esta ingeniosa obra, que nadie ha logrado duplicar.

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