Una carta al Tiempo

Señor Tiempo:

Así me han dicho que debo referirme a usted, pues no es usted un señor cualquiera, sino uno que merece nuestro respeto. ¿Por qué? Porque usted controla nuestros días y nuestras horas. Sin usted, nada comienza ni termina.

No sé muy bien cómo expresar mis pensamientos. Me siento privilegiada de poder dirigirme a usted, pero ignoro cómo presentar delante de usted mi petición. Verá, temo que si lo hago, usted me muestre mis muchos defectos y mi mucha culpa de la situación que hoy me aqueja.

En pocas palabras, diría yo que me falta más de usted. Si usted me regalara una hora más al día, le estaría muy agradecida. ¿Para qué la utilizaría? Para dormir, por supuesto. Me parece que no descanso lo suficiente. O quizá la aprovecharía para hacer mis pendientes, todas aquellas cosas que quedan inconclusas por falta de usted. Lavar trastes, limpiar ciertos rincones de la casa, escribir correos.

A veces quisiera, por ejemplo, enviar correspondencia a mis amigas, pero como carezco de usted, solo respondo lo urgente y me limito a lo esencial. Así que una hora extra, podría convenirme. Sí, sí, ya sé lo que usted dirá, que no es que necesite más de usted, sino que necesito usarlo con más inteligencia.

Me dirá que todos cuentan con la misma cantidad de su presencia y logran sus objetivos. Entonces ¿qué hago mal yo? Supongo que me falta mucho qué aprender. Pero aún así, si le placiera considerarlo, ¿me regala una hora más al día?

Su atenta servidora,

Una mujer ocupada

Leave a comment